Tensión Sistémica

Sigue viva la danza entre las fuerzas colectivas y las individuales: la primera estabiliza y da sentido estructural mientras que la segunda mantiene vivas las energías de la renovación.

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No, no y yo

Los "no" muchas veces son más importantes que los "sí".

Una estrategia de negocios, o incluso una personal, necesariamente implica una renuncia, un tradeoff, un dejar de hacer una cosa, o hacerla con menor grado, para entonces liberar recursos y asignarlos hacia otra.

Por ejemplo en ventas: tiende a ser más rentable venderle mucho a pocos, que poco a muchos. Naturalmente que alguien dirá que es mucho mejor aún venderle mucho a muchos, pero la realidad es que existe una limitante de recursos que tienen que ponerse a competir en base a oportunidades.

Tratar a todos los clientes igual es un error. No sugiero tratar mal a nadie, sino diferenciar el trato en función del valor que representa cada cliente para la compañía así como sus características específicas. Si una compañía decide enfocarse a sus clientes prioritarios y asigna recursos de manera precisa, estará en ventaja sobre una compañía que "democratiza" su trato a clientes.

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La Meta de México

La meta de México tiene que ser el crecimiento económico.

México está despistado y su rumbo está diluido.

Entre tantos frentes y urgencias, México confunde lo importante, no se enfoca y no sabe qué hacer primero. En medio de una lucha de prioridades se ha perdido la contundencia y, sobre todo, la lucidez. Hasta las mentes más brillantes se contradicen sobre qué problema atacar primero y dónde asignar recursos.

¿Qué es primero? ¿La seguridad, la pobreza, la educación, el avance tecnológico, la regularización de la economía informal, la reducción de la dependencia del petróleo?...

¿Alguna otra idea?

Y la tentación a decir que TODO es importante es grande, pero también es una receta para la mediocridad.

 

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Prohibido Inventar

No están entrenados para inventar, están entrenados para administrar.

Si el negocio tuviese alma tendría que ser la oportunidad sobre la que originalmente se constituyó. Una oportunidad es el equivalente al soplo divino; del tamaño que sea la oportunidad, de ese tamaño será el negocio (o debería tener), así como el margen de comercialización y el futuro de la empresa.

La oportunidad está definida por una necesidad insatisfecha en el mercado a la cual competitivamente se le asignan recursos. Una oportunidad pasa por los siguientes pasos (aunque no necesariamente en este orden): 1.- detección 2.- exploración, 3.-prueba, 4.- inversión, 5.- administración.

Típicamente los dueños de los negocios están en las primeras cuatro y dejan en las manos de administradores la número cinco.

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