Pecado 4: Miopía métrica

Si la patología rebasa a tu instrumento de medición, no tienes remedio; si la oportunidad rebasa a tu instrumento de medición, se te va a ir.

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Pecado 3: Politiquería

Viene del griego polítikos, asociado a la polis-ciudad, polites-ciudadano; en latín politicus. Desde antes de Platón, que nos acuñó como animales políticos, se puede apreciar la propensión a politizarlo todo.

La política se hace presente desde la mínima expresión: dos personas; desde aquí empieza el regateo, consciente o inconsciente, y ocurre hasta en las mejores familias.

Llevado a otro nivel la tribu es, y ha sido, el eje central del desarrollo humano. Gracias a la tribu hemos sobrevivido como especie y se ha logrado trasmitir eficazmente la mitología que une a sus miembros.

Como si fuera un mandato de la psicología evolucionista, o socio-biológico como le llaman ahora, nos movemos en tribus igual que hace cientos de miles de años; en manada, como la mayoría de los animales. Los etólogos aún se siguen asombrando de las similitudes entre humanos y otros primates.

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Pecado 2: Arrogancia

Viene de arrogantia en latín, asociado a asumirse, insolencia, apropiarse; soberbia o actitud de la persona que se cree superior a los demás.

Esta postura parte de que el enemigo es inferior y el lema es: no te molestes. Por eso la caída del arrogante es la más grande, porque se cataliza justamente en la plenitud del éxito, allá, en lo más alto del vuelo.

Hace miles de años Dédalo, un inventor atrapado en la isla de Creta junto con su hijo Ícaro, se dispuso a fabricar unas alas para escapar por los aires. Antes de alzar el vuelo le advierte a su hijo: “Ícaro, si vuelas demasiado alto el calor derretirá las alas”. Se elevaron y avanzaron pero Ícaro, emocionado con su nuevo poder, se dispuso a hacer piruetas y a volar cada vez más alto; hasta que sus alas se desmoronaron, cayó del cielo y murió.

 

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Vector de opuestos IV

Tu gran cualidad es también tu gran defecto; y viceversa. Lo que te hace grande es lo que te puede hacer pequeño, lo que te hace crecer es justamente lo que te puede arrastrar hacia abajo. Una empresa que explota con éxito una ventaja, se expone necesariamente a la debilidad implícita de tener esa ventaja. Dicho de otra forma: por cada unidad de esfuerzo hacia la derecha, se genera una carga igual hacia la izquierda.

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