Nueva Industria

 

Entre todos los problemas que ha enfrentado GM en las últimas dos décadas, poco se menciona a la nueva competencia. Toyota, Honda y otros han sido plenamente estudiados y valorados, pero los nuevos competidores apenas empiezan a configurarse y pueden sorprender por su eficacia y, sobre todo, por su manejo eficiente de capital.


El hueco que se abre ante la debacle de los fabricantes norteamericanos promueve a nuevos competidores que se caracterizan por su irreverencia y su determinación de cambiar las reglas del juego. Los nuevos Henry Ford y Alfred Sloan aparecen en el horizonte.

Por ejemplo Henrik Fisker, de Fisker Motors, quien ha decidido arrancar su compañía subcontratando un gran porcentaje de su proceso a especialistas, desde ingeniería, componentes, partes eléctricas y hasta la misma producción. Las únicas dos funciones con las que se queda son diseño y marketing.

Fisker dice que "se inspiró en Nike y Apple", que no tienen un solo dólar invertido en bienes de capital, y cree factible reproducirlo en automóviles.

El modelo Karma, de Fisker, por mencionar uno de sus modelos, está integrado con luces de Francia, el motor de Detroit (por cierto de GE), la estructura de Noruega, el motor eléctrico (es híbrido) de California, la batería litio-ion de Vancouver, los interiores de Ontario, el techo "equipado para el sol" de Alemania y, finalmente, la producción de Finlandia.

Fisker rompe con los esquemas concebidos y "estándares" de la industria automotriz, por lo que su rendimiento sobre capital luce a primer vistazo impresionante. Adicionalmente, esto lo provee de una agilidad estratégica y flexibilidad envidiable.

Este es un ejemplo claro de lo he repetido en diferentes columnas: el valor migra cada vez más hacia el diseño, las marcas, la propiedad intelectual y el canal de distribución, y cada vez menos hacia la producción. Hay sobrecapacidad instalada en el mundo por lo que el control y el margen de utilidad de la cadena de valor tienden a gravitar hacia el que tiene la captura del último consumidor.

Ante este escenario GM tiene que hacer mucho más que sacar al mercado diseños impecables y ecológicos; ahora es un reto de modelo de negocio, de su gran inversión en el pasado y del daño que ha sufrido su marca. De ahí que insista en que a GM le haría bien reemplazar a Henderson, quien tiene toda la vida en GM, para poder así incorporar nuevas visiones, frescura y, sobre todo, reinventar, en serio, a una compañía que parece habérsele acabado el tiempo.

Robert A. Lutz, leyenda viviente responsable de varios diseños ganadores tanto de Chrysler como de GM, abiertamente confiesa que: "envidio a Henrik Fisker porque su compañía está bien financiada, tiene miles de pedidos (que todavía está por producir o, mejor dicho, ordenar) y su timing es absolutamente perfecto".

Nunca, desde que Henry Ford innovó con su modelo T, ha habido tantas oportunidades en la industria automotriz. Por si fuera poco, Washington recién creó un fondo de 25 mil millones de dólares con el objeto de impulsar la producción de automóviles eficientes y ecológicos. Al momento, cerca de 100 empresas han aplicado para obtener fondos.

Fisker es sólo uno de los que entran a esta industria que busca renacer de entre los escombros.

Otros que ya arrancaron (con información de Forbes, junio 09) son: Tesla Motors, automóviles 100 por ciento eléctricos; Carbon Motors, autos para policías (estrategia por segmento) con diesel limpio; Aptera Motors, automóviles supereficientes de dos pasajeros; Bright Automotive (otra estrategia de segmento), que busca vender camionetas eléctricas para flotas de gobierno y privadas.

El que me parece más interesante de ellos, aunque no sé qué tan viable sea, es Local Motors, que con unas 50 microfábricas, con producciones no mayores de 2 mil unidades, pretende sacar al mercado los diseños ganadores que el público suba a su sitio web. Cualquiera puede enviar sus diseños y tener la oportunidad de convertirse en empresario de la nueva industria automotriz; como si fuera un wiki-auto.

Ojalá que esta revolución y "río revuelto" constituyan el momento preciso para que la industria de autopartes mexicana abandone su mentalidad de subcontratista y se ponga a diseñar modelos montados en un nuevo esquema de negocio, y que finalmente establezca su propio canal de distribución y se dedique a construir capital de marca. Ya hay algunos valientes, espero salgan muchos m[as.

Sí se puede. Ahora más que nunca.

Minuto a minuto

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