De logros e Infartos

Es sigiloso y caprichoso, llega en cualquier momento y normalmente es fatal.

En el año 1963 Harvard Business Review publicó un artículo sobre la muerte de Bob Lyons. Fue un artículo pionero, que sigue estando disponible en sus archivos, y que se centraba en que la productividad personal y el bienestar venían antes que ser un ejecutivo o un empresario, o mejor dicho, eran condicionantes para ser eficaz.

El manejo de stress, de retos y responsabilidades, es fundamental: si estás sobre-cargado, sobre-estimulado, tu corazón “te truena” como dice la gente del rancho. Pero, paradójicamente, también te puede tronar si estás sub-cargado y sub-estimulado. Es decir, todos tenemos un nivel apropiado de stress, una dosis personal casi perfecta; es tan nocivo tener stress de más que de menos.

Es como el pobre león de zoológico acotado a su jaula, que se pasea de un lado al otro para distraerse, que le dan de comer en la boca, y lo dejan dormir la siesta; en lugar de estar en campo abierto, corriendo y ejercitando sus músculos en plena cacería, alerta para cualquier amenaza.

 



Peor todavía el viejo león que estaba en el hotel MGM en Las Vegas que lo tenían ahí en el pasillo central donde la gente lo podía tocar y tomarse fotos con él; ¿pero cómo un león se deja hacer eso? Con drogas. Lo tenían adormilado, castrado, reducido a una mascota faldera, contra natura.

Y está el french-poodle, que este sí encontró su lugar en el mundo de lo doméstico. A este perrito le cortan el pelo para dejarle bolitas pomposas y lo des-arreglan de una manera, que a muchos les parece afeminada, y asociada a la era monárquica francesa. Gustosos se sientan los perritos en el regazo de sus dueños. Al French Poodle le cayó bien su rol porque va, aparentemente, con su naturaleza. Es más, la mayoría de nosotros ni siquiera sabemos cómo es en su forma natural.

Y dejando las metáforas de los animales, aunque los humanos también lo somos, ¿qué fue lo que le pasó a Bob Lyons? Le dio un infarto fulminante. Antes de morir le habían dado una promoción laboral y se vio forzado a cambiar su dinámica personal y a “estirarse” de más de su zona productiva. Es imposible ubicar y responsabilizar a su infarto “al puesto nuevo” pero abre la discusión sobre el grado de impacto que pudo haber tenido.

Acostumbrado a tener éxito, Lyons se negó tardó en levantar la mano y pedir ayuda. Esto es una reacción tradicional en ejecutivos y empresarios: no dejarse vencer, nunca decir “no me gusta” o “aquí no la hago”. El axioma es: más es mejor. Si te llenas de más gente, más responsabilidad, más carga, más retos, y como consecuencia, de más dinero, quizá en esa misma proporción te vacíes de vida. Y también puede ocurrir exactamente lo contrario.

Depende del perfil de la persona: digamos que la “persona A” agrega responsabilidades y cargas hasta llegar al nivel 1000 y ahí está rebasada, exhausta, improductiva; mientras que la “persona B” en nivel-carga 1000 apenas puede estar calentando motores. Y no es que una persona sea mejor que la otra sino que a la A se le tienen que dar, o tiene que incorporar, actividades y responsabilidades diferentes que la B.

El conocido Principio de Peter dice que la gente va subiendo de puesto hasta que llega a su nivel de incompetencia. Por ejemplo si a un excelente vendedor lo hacen gerente, o a un gerente lo hacen director, y deja de funcionar bien, quiere decir que llegó a su tope. Esto concepto es erróneo porque no es el que la gente necesariamente suba de puesto, es el hecho de que lo cambien de puesto, puede ser un cambio lateral, de empresa, de entorno, de condiciones.

Hay perfiles que se acomodan bien al puesto, o a una actividad particular, como una química invisible que se da. Se trata de empatar la configuración personal con la responsabilidad en mano.

Lo que deseo resaltar es la dimensión del tipo de carga y la cantidad. Que así como nos preocupamos en estrategia de negocios del fit, de la conjugación de la configuración organizacional con el entorno, de cómo se empata una propuesta de valor con un segmento específico de mercado; también tenemos que abordar el tema de la estrategia personal, de aquella en la que se maximicen resultados en el mediano y largo plazo, tanto para la empresa como la persona.

¿Cómo saber si estás arriba o debajo de tu nivel óptimo de estimulación? A prueba y error, a base de la interacción diaria con tu trabajo y con la gente que implica. Rara vez es
un ejercicio intelectual; es uno de campo junto con reflexión.

Se va sintiendo en el proceso, en el intercambio, en los resultados.

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