Oro rarámuri

Hace unos meses me contactó un italiano que se había topado con un artículo que escribí sobre los tarahumaras y que estaba interesado en hacer un documental para la televisión europea. Me puso en su mail que ellos “eran los mejores corredores del mundo” y que le parecía un tanto mágica la idea. Este comentario me dejó con la imaginación activada.

 

Los tarahumaras se autodenominan rarámuris --que significa corredores. Correr es parte de su cultura, de sus rituales, de su mitología, y representa una de las fortalezas de su etnia, como si fuera la vocación de la tribu y su ventaja competitiva; entonces ¿por qué no se utiliza?

Así como España hace décadas se propuso formar campeones mundiales de tenis desde pequeños, y lo logró; así como las gimnastas checas, los futbolistas de Brasil y Argentina, los levanta-pesas de Rusia; de manera parecida podrían fomentarse a los tarahumaras en lo que naturalmente son fuertes y los lleve a convertirse en campeones.

Podría elaborarse un programa integral del deporte con un objetivo primario: que de entre los tarahumaras resulten varias generaciones de campeones olímpicos y se conviertan en un símbolo de logro universal. El objetivo no debe ser tímido ni secreto, debe ser una misión a lograr. El objetivo secundario es revivir la mística de la tribu, integrarlos al mundo sin dejar de respetar sus costumbres, que sean auto-sustentables, que integren un nuevo sueño.

De seguro a los románticos les parecerá nefasto arriesgar su esquema tradicional de vida o a algunos antropólogos e historiadores una aberración; pero hay que reconocer que hay hambre, enfermedad y falta de educación entre los tarahumaras. Incluso recientemente se han incrementado casos donde tienen que dar sus hijos en adopción –algunos a sus vecinos los menonitas—con tal de que gocen de mejores oportunidades.

Ha habido esfuerzos nobles como los emprendidos por la familia Llaguno, entre otros, pero el reto sigue siendo enorme.

A continuación describo pasos/posibilidades/acciones.

1.- Impulsar a los tarahumaras a que se conviertan en campeones olímpicos; en ídolos de los desfavorecidos, de las minorías rezagadas que existen en el mundo.

2.- Parte del dinero que se les otorga por caridad se asignaría a entrenadores, psicólogos, médicos, infraestructura.

3.- Se crearía un Centro Tarahumara del Deporte, que eventualmente podría abrirse al público para que genere ingresos propios.

4.- Se les formaría integralmente, sin subordinar a la educación, se les contaría historias de triunfo, se les pasarían películas de las Olimpíadas y sus participantes; se insertaría un nuevo discurso en la tribu.

5.- Se foguearían en competencias nacionales e internacionales.

6.- En las Olimpíadas se les permitiría que trajeran a la vista íconos propios de su cultura, como textiles amarrados al cuerpo o en la frente.

7.- El mundo, fascinado con las culturas exóticas y hambriento de historias, estaría pendiente del suceso. Esto tiene los elementos de una gran noticia mundial: Tarahumara Indians from Mexico Earn 3 Gold Medals. Al final, ya en el triunfo, se cubrirían con dos grandes cobijas: una, la bandera de México, la otra, el símbolo colorido de su tribu; las fotos en los principales diarios del planeta.

8.- Para impulsar el fenómeno de noticia y mover la historia con esquemas publi-rrelacionistas, un pequeño grupo de tarahumaras viajarían para apoyar a sus héroes: la abuelita acompañada de sus nietos; todos vestidos en sus trajes tradicionales.

9.- Al ser entrevistados, responderían en su lengua, con un traductor al lado.

10.- Regresarían a México como héroes nacionales, con el oro en la frente. Habrían realizado, como consecuencia de su logro, posicionamiento para México además de que se crearía mayor conciencia sobre los indígenas en general.

11.- El mundo se regocija. Es increíble verlo: indígenas, aislados del mundo, convertidos en campeones olímpicos. Nike (en el pasado hizo ya algo con ellos), Reebok, Adidas, Gatorade, o algún competidor nuevo, no lo puede resistir: ofrecen patrocinios, financian la escuela del deporte tarahumara, se comprometen a invertir en salud y educación, desarrollan nuevos modelos inspirados en diseños autóctonos de los rarámuri.

12.- Disney tampoco lo puede resistir, compra los derechos para hacer una película. El merchandising se dispara: bandas tarahumaras para la frente, camisetas, juguetes, etc.

13.- Se crearía un centro mundial de investigación y desarrollo para mejoramiento del maratonista.

14.- Lo que ocurre es que: el underdog se convierte en topdog; el pobre se hace rico; el mantenido se hace autosuficiente; la etnia le gana a lo urbano; de dependientes a independientes; de educandos a educadores. Del espíritu derrotado, sometido, al espíritu triunfador, libre, conquistador.

Ya pasaron más de mil quinientos años y el mundo todavía recuerda la Batalla de Maratón que tuvo lugar en Grecia, en en el año 490 a.c. Esta batalla demostró al mundo el poderío de Atenas frente a las tropas Persas que venían con la intención de invadir. Tras la batalla, el general Ateniense Milciades, envió un soldado llamado Filipades —quién corrió unos 40 kilómetros-- a anunciar la victoria en Atenas.

Es que una buena historia persiste a través del tiempo y el espacio porque captura nuestra imaginación, comunica la esencia de lo que significa ser humano, representa la lucha interminable por ser mejores; nos enfrenta a nosotros mismos; nos da ánimo, posibilidad, alternativa; hace el cambio posible.

Allá en las montañas de Chihuahua vive una tribu de indígenas llamados tarahumaras que se hacen llamar a sí mismos rarámuris. Tienen fama mundial de ser los mejores corredores del mundo: es su orgullo, su tradición, su fortaleza. Si lo quisieran, también podría ser su pasaporte a un nuevo mundo.

Minuto a minuto

Horacio Marchand

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