Trampa del Fundador

En lo bueno y en lo malo, los negocios al final del día acaban siendo una proyección
del director general.

Como si fuera una obra de arte, las propensiones y estilos naturales de los líderes se trasminan a la cultura organizacional y se plantan como un código genético.

Si el director general tiene un perfil emprendedor, la empresa exudará innovación pero eventualmente tenderá a ser ineficiente y perderá enfoque.

Si el director general tiene un perfil administrativo, la empresa tenderá a ser eficiente y estructurada pero eventualmente se volverá inflexible y perderá sincronía con el mercado.

Hay un sinnúmero de retos que enfrentan el fundador y la empresa desde que inician operaciones y aquí enlisto algunas de las trampas que considero clásicas.

 

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Solos y Encerrados

Solos. Así están la mayoría de los directores generales.

A menudo les llega ese momento donde se encierran en su oficina, acompañados por el silencio, y se sientan para dejarse sentir el hecho de que tienen que enfrentarlo todo: solucionar problemas, explotar oportunidades, sortear crisis, lidiar con competidores y adaptarse a cambios en el mercado.

El organigrama con sus tradicionales “cajitas” denota la singular posición a la cabeza. El peso cae sobre uno; el liderazgo no puede compartirse ni la responsabilidad dividirse.

El Consejo de Administración, si opera como debe de operar, presiona al director general por resultados y con una clara sentencia: o los logras o te vas.

Los directores funcionales, lejos de recomendar acciones integrales y centrarse en lo importante, buscan impulsar su propia agenda y apurarse con lo urgente.

Adicionalmente, proveedores, clientes, socios, familiares, banqueros y competidores, quieren a su vez imponer sus propios requerimientos.

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Un Buen Gallo

El dicho mexicano de "un buen gallo en cualquier corral canta" parece ser la filosofía predominante para algunos ejecutivos.

La premisa es que un buen director debe saber hacer de todo. Si lo mandan a finanzas o a producción la va a hacer. Si lo mandan a una empresa de servicios, de manufactura o de comercialización, también la va a sacar adelante. Si se trata de arrancar, de consolidar o de cerrar un negocio, no hay problema.

Infelizmente, las cosas no funcionan así en la vida real.

Aunque seguramente existe un selecto grupo de individuos que sí pueden hacerla en cualquier lugar, en cualquier empresa, en cualquier situación; éstos son contados.

Hay una infinidad de formas para clasificar a los perfiles ejecutivos; veamos una de ellas para ejemplificar el punto.

 

 

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Los Segundos

En una organización, los segundos de abordo hacen y definen a los líderes. Un líder es poco, o nada, sin su equipo inmediato de trabajo.

Es el equipo inmediato el que lleva a la práctica las decisiones del líder y es el canal de comunicación más directo con el resto de la empresa. Incluso pueden llegar a ser más relevantes que los mismos líderes.

Nada como una película para ilustrar un ejemplo. Hay tres escenas en la película Gladiador donde el tema del liderazgo predominante es: los segundos hacen y definen al primero (si no has visto la película, puedes guardar el artículo y leerlo después).

El Emperador César, cansado y viejo, y presintiendo que llegó su hora, le dice en privado al General Maximus que el nuevo emperador romano no será su hijo Commodus -por incapaz- sino él, que había guiado a las tropas romanas a un gran número de victorias y conquistas en la expansión del Imperio.
 

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