Se Busca Superman

Supermán, el Chapulín Colorado, Astro-boy, Carlos Ghosn, alguien, por favor.

Se solicita una persona que nos saque del atolladero, que nos diga por dónde, que nos diga qué hacer, que nos de certidumbre; aunque se equivoque.

Es que cuando tenemos problemas serios, cuando estamos sólos frente a nosotros mismos, descubiertos y vulnerables, preguntamos: ¿quién podrá rescatarnos?

Que nos manden un héroe. ¡Auxilio! ¡Socorro!

Es que el líder apropiado, en el lugar y tiempo apropiados, puede darle la vuelta completa a un negocio y llevarlo de una trayectoria de muerte a una de rejuvenecimiento; de márgenes pequeños a márgenes grandes; de la entropía a la expansión; de la desmotivación al entusiasmo.

 



Incluso puede impactar directamente al valor de capitalización de la empresa. Ahí está la evidencia de un estudio efectuado por Burson Marsteller, firma global en consultoría de comunicación, que confirma el vínculo entre la imagen y reputación del director general con el valor de la acción.

En la investigación se entrevistaron a 1,400 personalidades de cinco grupos diferentes: CEO’s, altos ejecutivos, analistas financieros, funcionarios de gobierno y periodistas. Burson-Marsteller afirma que “en un saturado mercado global, no resulta sorprendente que la reputación del CEO vaya tomando más importancia en la reputación de un corporativo, y que se convierta en una diferenciación clave para compañías que quieren incrementar su capital”.

Quizá esto es lo que está planeando hacer General Motors al proponer una alianza, con intercambio accionario, con Nissan y Renault. Una de las razones de mayor peso: Carlos Ghosn, el ejecutivo más perseguido del mundo en la industria automotriz; todos quieren tenerlo en su cuerpo directivo. Es considerado "gurú" en Japón y su filosofía administrativa se pregona en programas de televisión, biografías y hasta historietas.

Ghosn tiene toda la credibilidad y entre sus historias de éxito están las de Michelin, Nissan y Renault; es un héroe encorbatado que se asemeja a un Supermán moderno. La marca personal GHOSN, promete resultados.
¿Tiene límite el liderazgo de una persona? ¿Es cierto que un “buen gallo en cualquier corral canta”?

A los líderes se les puede atribuir la gloria pero también el infierno. Un día pasan por rescatadores, otro por persecutores, otro por víctimas. Sistemáticamente parece confirmarse la regla de que el líder es situacional y no universal.

Hay momentos, eras, situaciones, entidades, que favorecen a determinado tipo de personas sobre otras. La misma persona en diferente contextos puede ser, o no ser, un líder efectivo.

Así le pasó a Churchill, por ejemplo, que tras ser un héroe mundial y vencer al poderío nazi, su liderazgo se diluyó y pareció inadecuado para una Gran Bretaña en época de paz y en plena reconstrucción.

Así le pasó a Jan Carlzon, creador del concepto Momentos de Verdad y responsable de sacar del pozo a Scandinavian Airlines, que tras la crisis por poco la lleva a la quiebra otra vez.

Así le pasó a George Fischer, brillante en Motorola donde implantó el primer sistema de Seis Sigma, que cuando llegó a Kodak se apagó.

Así le pasó a Iacocca que salvó a la Chrysler de la bancarrota, apadrinó al Mustang y al auto convertible, publicó dos libros —uno de ellos bestseller— apareció en varias portadas de revistas de negocios, encabezó la colecta de la remodelación de la estatua de la libertad y se llegó a rumorar como candidato a la presidencia de EU. Pero una vez salvada la Chrysler, la volvió a meter en aprietos con una inversión en aeronáutica, hasta que fue retirado de su puesto.

¿Qué pasó? ¿Será que el liderazgo, el talento, la personalidad, o el carisma de Iacocca era justamente lo que Chrysler necesitaba cuando estaba al borde de la quiebra, y que una vez terminada la crisis lo mejor era que se hubiera ido?

¿Existe el concepto de vigencia de liderazgo?

Yo creo que sí. El líder universal y atemporal no existe.

Cuando se habla de un líder se tiene que hablar de: un líder ¿para qué, por cuánto tiempo, bajo qué escenario, para qué etapa, con qué objetivo y con qué recursos?

Y finalmente, y para complicarlo más, ¿cómo se define un líder?

La versión sencilla: un líder es alguien que tiene seguidores.

La versión sofisticada (Warren Bennis), que distingue entre un administrador y un líder:

El administrador administra, el líder innova.
El administrador es una copia; el líder es original.
El administrador mantiene; el líder desarrolla.
El administrador controla; el líder inspira confianza.
El administrador se enfoca al corto plazo; el líder al largo plazo.
El administrador hace las cosas bien; el líder hace las cosas correctas.

Me permito agregar una más: un líder sabe reconocer el contexto que lo favorece y está consciente de dónde, cuando, y en qué, puede maximizar su contribución.

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