Líder Claridoso

Entre la multiplicidad de factores que contribuyen al éxito empresarial, tiene que estar la salud y la lucidez de las personas que están tomando decisiones.

 

 

Pero ¿Qué pasa cuando un líder se enferma, se deprime, lo controla la ansiedad? ¿Cuando hay un error en el diagnóstico? ¿Cuando el directivo se auto-receta o se hace adicto?

Los líderes, a pesar de que se espera de ellos algo parecido a una máquina de producción, también se cansan, se deprimen, se abruman, padecen insomnio y angustia.

Un número desconocido de ejecutivos y empresarios viven a base de somníferos, ansiolíticos, antidepresivos. Los han incorporado --en pastillas, sublinguales o gotas-- y a donde quiera que van cargan los medicamentos en la cartera, en su botiquín de viaje, o en el maletín de negocios.

Se conocen como benzodiacepinas a aquellas que pertenecen a la familia de tranquilizantes con variantes hipnóticas, sedativas, ansiolíticas, anti-convulsionantes, o de relajación muscular.

Aclaro que no soy médico y no juzgo la efectividad de estas medicinas que han ayudado a millones de personas a re-incorporarse a la vida normal. El tema lo centro en el mal uso; para hacer el punto les cuento que en California, una mujer murió por beber demasiada agua en un concurso que organizó una estación de radio Angelina.

Cuando se trata de benzodiacepinas, los excesos pueden venir de: errores en el diagnóstico, errores en la dosis, errores en el surtido, errores en el consumo, la auto-medicación; también existe falta de información sobre los riesgos y los efectos secundarios.

En Argentina ha habido reacciones al respecto (El Clarín, 2005): La doctora Lía Daichman, dice se siente "asqueada" por la cantidad de casos donde hay un mal empleo de las benzodiacepinas. Atendió a un paciente que estaba muy mal pero el problema no era un achaque, sino lo que le estaba arruinando la vida era la sobre-medicación con psicotrópicos; dice: "Me gano la vida desintoxicando pacientes".

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) certifica que los remedios con mayor facturación en ese país son los destinados al sistema nervioso. Marcelo Peretta, del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal, dice: "En general, vemos poco respeto por los psicotrópicos, que son medicamentos de riesgo y pueden generar dependencia".

Para Julio Moizeszowicz, las personas que buscan aliviar estados de angustia y depresión suelen acudir a la vía que consideran más rápida atacando al síntoma, en lugar de confrontar directamente a la causa.

Juan Carlos Crovetto, consejero del Colegio de Farmacéuticos, dice que "la gente toma psicotrópicos casi como si fuesen una golosina. Uno lo ve todos los días en el mostrador de la farmacia".

En Inglaterra también ha habido reacciones. El profesor en psicofarmología, Heather Ashton, de la Universidad de Newcastle, le ha escrito a la Ministro de Salud, Rosie Winterton, para hacer el punto de que los tomadores de benzodiacepinas de largo plazo no estaban siendo atendidos de manera adecuada. Ella admitió que “el abuso de benzodiacepinas es un problema enorme”.

El problema es que los pacientes no creen que tienen una condición de adicción que amerita una desintoxicación, que, asegura Ashton, es bastante fuerte (The Evening Chronicle).

La revista Woman’s Magazine, publicó en Mayo 8 del 2007, que en Inglaterra se escriben más de 20 millones de recetas de benzodiacepinas al año. También describe a Karen Lowles, una paciente que se hizo adicta, que decía que no podía quitárselas a pesar de que le dijeron que su tratamiento no era para más allá de 4 semanas.

Pam Armstrong, del Council for Information on Tranquilisers and Antidepressants, dice que reciben unos 120 adictos a la semana. Naturalmente que también hay expertos que no están de acuerdo con esto y el Doctor Rupala Shah, que practica en Battersea, Inglaterra, afirma que “hay una estricta supervisión en lo que recetamos”.

Independientemente de la veracidad de lo que algunos proponen en Argentina, Inglaterra, y otros países, el caso es cuidarse de no ser víctima de un mal uso de las benzodiacepinas porque directamente puede mermar la calidad de vida y por tanto la toma de decisiones. También es importante no caer injustificadamente en el uso prolongado, no auto-recetarse y estar informado de las ventajas y desventajas del tratamiento.

Justin Menkes, que ha publicado en Harvard Business Review, ha puesto en la agenda de discusión la lucidez y la inteligencia para los negocios de las personas y arguye que es en la calidad del pensamiento donde se conciben las grandes estrategias de negocios.

Al respecto de la inteligencia de los negocios, Patricia Russo, Presidente de Lucent Technologies, dice: “la gente que la tiene es rara encontrarla, pero si logras reunir un equipo de personas con claridad de pensamiento, las posibilidades son interminables”.

Andrea Jung, Presidente de Avon, expresa que la claridad de pensamiento es la variable más importante que busca en sus altos ejecutivos: “he visto poca correlación entre la educación formal y aquellos que poseen claridad de pensamiento, algunos lo tienen, otros no”.

En síntesis, el mensaje estriba en cuidar la claridad de pensamiento y la limpieza del proceso bioquímico de las personas; si no por salud, sí por la toma de decisiones. Habrá casos donde el uso de benzodiacepinas esté justificado y salva a una persona; y también los habrá donde se caiga en el abuso y la subestimación.

Esto se monta sobre la corriente mundial hacia el balance de vida, el equilibrio entre las diferentes dimensiones de los individuos más allá de lo profesional: familiar, social, personal, y por supuesto la salud, ya que el cuerpo-mente es la herramienta primaria de vida con la que contamos.

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