Ideako y su Mente Voladora, Parte 1

IDEAKO Y SU MENTE VOLADORA:

Memorias, Confesiones, Invenciones, Alucines

La historia que contaré en episodios a través de las semanas, es una historia parte biográfica, parte ficción.

Confieso que cuando acabé de escribirla y la releí, ya no supe qué parte era una y la otra. Descubrí que la realidad más tangible tiene que ser la de la imaginación, aquella realidad que emerge espontáneamente de lo hondo del psique y que es muy difícil de explicar, y muy fácil de experimentar.

En ocasiones pienso que las imágenes y narrativas de mi imaginación son un producto original, aunque más frecuentemente pienso que son voces del sujeto en turno que viven dentro de mí.

Es que el individuo está compuesto de varios, no somos uno sólo; somos una síntesis de personificaciones diversas que aparecen y desaparecen para esporádicamente pronunciarse en lo que sentimos, pensamos, decimos, hacemos. Los griegos hablaban de nueve musas que hacen acto de presencia según el caso, yo creo que son mucho más y de diversa naturaleza.

Estas personificaciones son también un viejo sabio que amaina mis afanes, un adolescente loco e impresionable, una matrona afectuosa que quiere proteger, una artista que necesita expresarse, un científico que desea pruebas, un imaginador que produce fantasía. 

Estas voces, las de otros y las mías, las puedo ver, tocar, sentir, cuando leo un libro, cuando escucho la palabra, cuando actúo de manera impulsiva; también las puedo apreciar en los errores, en las sorpresas, en las intuiciones, a través del arte, la música, los logros y fracasos, el reconocimiento y el rechazo.  

Son voces que anhelo escuchar cada madrugada para que me hablen de otros mundos, de otras realidades, de otros “yo” que andan sueltos por allá y por acá, que flotan entre el mundo real, el onírico, el imaginario.  

Hay que levantarse todos los días a trabajar, a jugar el juego, a producir, al estudio, al ejercicio, a cumplir, a darse a otros. El mundo que vivimos es de materia, actos, hechos; aprecia la disciplina, valora el orden, premia las acciones.  

El problema es que esta uni-dimensionalidad puede apagar al fuego de la pasión, puede callar la voz de la vocación, puede ignorar la multiplicidad de personas que nos constituyen y nos forman, puede apabullarnos con aburrimiento y vaciarnos de significado. 

Pero lo cotidiano puede hacerse extraordinario si imaginamos libremente otra vida, al mismo tiempo que vivimos intensamente la que tenemos. Un mundo sin fantasía no puede inspirar a vivir una realidad; un mundo sin realidad no puede inspirar a vivir una fantasía.                                                     

Nota introductoria final: Ya pasaron casi diez años que escribí lo que sigue. Quisiera reescribirlo, quitar las partes malas, cursis, redundantes, con pobre gramática, errores; así como actualizar cambios de perspectiva que he acumulado, pero opté mejor por dejarlo como está. Hay que respetar los tiempos.

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Horacio Marchand

Flexibilidad: comedia, juventud y apertura. Rigidez: tragedia, vejez y cerrazón. Y no tiene que ver con la edad.

by Horacio Marchand